
Sigamos Enamoradas
Dinamarca
Así como Morfeo –el dios del sueño- con el rápido y sigiloso batir de sus alas podía llegar hasta cualquier rincón de la tierra, los poemas de este libro irrumpen en la neblinosa región de Dinamarca a través de esa mirilla –o desinencia- que se abre entre una palabra y otra. Entre el ensueño y la extrema vigilia, el distanciamiento y la primera persona del singular, los poemas construyen una zona intermedia, un parapeto desde donde contemplar este mundo, sin caer del todo en él.